Una foto en cada evento
J. Luis López
La última foto fue en Santa
Ana, una coincidencia hasta cierto punto predecible. Sí, es verdad que somos de
bandas de música diferentes; sin embargo, en algún momento coincidimos. En aquel
evento el carnaval llegaba a Santa Ana, las calles se vestían de festejos acompañados
de un desfile. Algunas bandas de música participaban en el evento, entre ellas
la suya y la mía. Recuerdo que yo usaba mi uniforme de charro, utilizaba por
primera vez unos botines y el cansancio fue lo primero que se presentó al
terminar el desfile.
Caminaba hacia el punto de reunión. Al termino de cada
evento las bandas suelen dirigirse a un punto en específico, regularmente van al
lugar donde se encuentras los autobuses que las transportan. Entre sus asientos
se crea un espacio de convivencia donde los integrantes de las bandas comparten
sonrisas, palabras, experiencias y emociones. Así, yo me encontraba rumbo al
punto de reunión, mis pasos cansados y la desesperación de llegar hicieron
concentrarme en el camino. A lo lejos, observé un grupo de autobuses diferentes
a los nuestros, pensé “será su banda, espero que sí”.
Aproximándonos cada vez más a sus transportes, algunos
integrantes de ambas bandas comenzaban a saludarse, otros tantos se bajaron de
su autobús y nos alcanzaron en el camino. De pronto, veo la silueta de una
chica con cabello negro, me pregunto “¿será ella?” Por supuesto, era Maritza. Usaba
una falda negra y una camisa blanca, era el uniforme con el que participó en el
evento. Sus tenis igual blancos, creaban un juego de tonalidades donde los
colores se armonizaban en su uniforme. Caminamos en la misma dirección hacia un
encuentro. La abracé. Habían algunos meses de distancia con la última vez que
nos vimos. En ese instante su expresión denotaba una sonrisa, se observaba una
genuina felicidad en sus ojos y la serenidad de su rostro me informó que se
encontraba en un momento de alegría. Tras observar esto formé una sonrisa.
Saber que a pesar de lo avatares de la vida ella mantenía esa actitud positiva
me inundó de tranquilidad.
Recordamos la necesidad de tomarnos una foto para retratar nuestro
encuentro. Pero, ¿Cuándo comenzamos con esto? Para ser honesto no lo sé. Muchas
veces, en nuestras interacciones con los demás, creamos acuerdos implícitos sin
darnos cuenta. Quizás fue con la foto en el desfile por el día reyes, tal vez
fue en el evento conmemorando el 20 de noviembre o acaso fue en la celebración del
2 de noviembre. Podría seguir enlistando fechas, sin embargo, no podría
encontrar el origen de una tradición que tanto ella como yo iniciamos: tomarnos
una foto en cada evento.
Al final, pienso que la amistad consta de crear con la
otra persona un mundo que configura un conjunto de acuerdos. Es probable que no
lo notemos, pero, en la amistad se genera un lazo distinto para cada persona. Cada
amistad consta de una realidad propia. Sin darnos cuenta, tanto Maritza como yo
hemos manifestado ese lazo con el anhelo de crear un álbum fotográfico que dé
cuenta de cada uno de nuestros encuentros. Lo sabemos, no estamos en la misma
banda, sin embargo, siempre podremos recordar aquellos eventos en los que
coincidimos; pues, a pesar de la distancia, de pertenecer a bandas diferentes, nuestra
amistad se mantiene.
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