El hubiera, una idea por LA LA LAND

 J. Luis López


Me encontraba saliendo del cine. La película seleccionada fue LA LA LAND de Damien Chazelle, una obra protagonizada por Ryan Gosling y Emma Stone. Aquella tarde en Cinemex me dispuse ir solo. Un evento interesante es la dinámica de asistir solo a una función de cine. Compré mi boleto, pedí unas palomitas medianas, así como un refresco grande. Jamás había ido completamente solo. Cuando entré a la sala observaba a las diferentes parejas que iban a ver la misma película, pensé “ojalá hubiera venido con alguien”. La función comenzó y recordé la primera vez cuando vi esa película en el 2016, mi vida era completamente diferente.

                Al finalizar la película, todos los asistentes nos dispusimos a salir de la sala. Poco después, cuando me encontraba saliendo del cine me llegó, como si un fantasma me hablase al odio, una idea que no he podido sacar de mi cabeza. La película termina con una escena que muestra una realidad idílica donde los protagonistas terminan juntos y se observa la forma en la cual se hubiera desarrollado su vida si tanto las decisiones como las circunstancias hubiesen sido diferentes. Con ese final, me puse a recordar en la cantidad de “hubieras” presentes en mi vida. Si hubiera hecho esto, si no hubiera hecho aquello, si hubiera pasado de esta manera, si hubiera sido diferente, etc. Creo, en tanto seres humanos, nos condicionamos a pensar en todo aquello que por una o por otra razón no pudo ser. No obstante, ¿Qué es el hubiera? En estos momentos, solo puedo definirlo como un espacio ficticio donde todo lo ocurrido es exactamente igual a las expectativas con las que esperábamos que sucedieran las cosas de un modo en específico. 

                Con mi cabeza ocupada en el hubiera te recordé. A mi mente llegaron todas las imágenes de las cosas compartidas contigo: los lugares, las experiencias, las risas, las palabras, la alegría, la tristeza, el enojo, la desidia, todo aquello en lo cual estuviste presente. Imaginé cómo sería la vida si las cosas hubieran tomado otro camino donde, tal como en la película, estuviéramos juntos. No lo sé, pero esas pequeñas fantasías siempre me reconfortan. Inmediatamente se opuso la inevitable realidad. Recordé, en última instancia, que ambos continuamos con nuestra vida por dos caminos ya no entrelazados. Verte seguir en tu camino supuso un reto: entender que no somos necesarios en el sendero del otro. 

                Gracias a esa película pude abrazar aquella dificultad y seguir adelante. Ahora que nos encontramos caminando en direcciones distintas, espero verte continuar de la mejor manera. Ambos tendremos nuevos problemas, nuevas alegrías, nuevas ilusiones, nuevas experiencias por venir. Todo sin cruzarnos en el camino del otro. Al final del día, nos pasamos la vida pensando en el hubiera, pero lamentablemente esa palabra no tiene ninguna incidencia en la realidad. Tal vez sí, quizás sea una categoría determinante en muchas de nuestras acciones, actuamos esperando una posibilidad de que las cosas sean de otro modo. Sin embargo, eso puede distraernos de los sucesos acontecidos en nuestras vivencias actuales.

                Ahora solo tengo un hubiera, no necesito más. Pero intentaré que la fantasía ya no determine la realidad. Lo entendí, sucedimos de una manera y no de otra, finalizamos de un modo especifico, todos los hubieras posteriores no tienen incidencia en los eventos que pasaron en la realidad. Por ello, dejaré de llamarte con el hubiera porque las cosas fueron y ya no espero más.

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