Al frente (me lo dices como amigo o como jefe)
J. Luis López Los pasillos del bachillerato siempre me parecieron muy angostos, era difícil no chocar con los demás cuando todos teníamos prisa por llega a nuestros salones. La hora de salida no era diferente, los pasillos se volvían un conglomerado de cabezas humanas que intentaban salir del instituto. Me sentía afortunado por no tener que navegar en ese mar de estudiantes con suéteres rojos. Yo siempre esperaba en el tercer piso. Después de las clases, la banda de música se volvería mi brújula. Ensayar dos horas después de la salida era, muchas veces, la única razón para ir a la escuela. A veces en el patio, a veces en la azotea, pero siempre junto a un instrumento. Los ensayos en el patio nos permitían, a la sección de percusión, poder extendernos a lo largo de las canchas o ver quiénes ingresaban a la escuela por la tarde. Así fue como vi por primera vez a Yallo, un exalumno del bachillerato que en aquellos momentos estudiaba cultura física. El año era 2012, lo recuerdo bien porq...